Dragon Ball Z Extreme butoden para 3DS: Arte sin contenido

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Hace años que no logro engancharme a un juego de Dragon Ball. Fanático de la serie desde sus inicios, fue con la saga butoden en Super Nintendo cuando más disfruté en formato digital de las aventuras de estos heroes. Tras esta maravillosa experiencia puedo decir que me entretuve con el irregular Dragon Ball Z Shinbutoden para Saturn y -todo hay que decirlo- gocé como nunca con Dragon Ball Z 3 Budokai de Playstation 2. Desde ese momento, ningún título ha conseguido satisfacer mis necesidades. Sé que han habido grandes juegos que han triunfado entre sus seguidores, pero ninguno ha llamado particularmente mi atención hasta el anuncio del título que hoy nos ocupa.

Cuando Namco Bandai presentó Dragon Ball Z Extreme Butoden mis ilusiones se centraron completamente en él. Con los magníficos diseñadores  de Arc System Works detrás (creadores de joyas como BlazBlue o el insuperable Hokuto no ken de Sega) nada podía salir mal, por lo que me fuí directamente a la tienda a reservarlo. Tenía muy claro que un nuevo capítulo de la saga butoden  tenía que formar parte de mi colección, más allá de los regalos que me ofrecieron por hacer la reserva.

El tiempo ha pasado y ya tenemos entre nosotros esta nueva encarnación portátil de la serie de Toriyama. Contra todo pronóstico y tras tres días jugándolo a tope, he decidido ponerlo en venta para quitarme de encima la amarga y decepcionante experiencia que ha supuesto esta entrega. Una decepción rotunda como hacía años no sufría.

Vayamos por partes. Para empezar, cualquiera que haya jugado mínimamente a la saga butoden se dará cuenta de que Extreme butoden no tiene absolutamente nada que ver con la misma, siendo mucho más parecido a la última aparición de Goku y compañía en Super NintendoDragon Ball Z Hyper Dimension-. Esto no tiene por que ser algo malo (Hyper dimension era un auténtico juegazo) pero demuestra que la coletilla butoden no ha sido más que un reclamo, un sucio gancho para que los fanáticos de los juegos originales picáramos como idiotas y así poder asegurar un buen número de ventas a costa de su prestigio y de olvidar su historia reciente.

Pasado el primer momento de desconcierto tras ver como la pantalla no se divide en dos con la legendaria split screen,  las virtudes del título saltan a la vista: gráficos enormes y maravillosamente animados que unidos a la espectacularidad de los golpes -mención especial a las explosiones y los ataques especiales- y la velocidad a la que todo transcurre nos dejan con la boca abierta. Además, el modo historia resulta particularmente interesante, recorriendo una vez más los acontecimientos de la serie desde la perspectiva de distintos personajes.

El principio como digo es más que esperanzador, y tras el primer combate creeremos estar ante un juego de lucha fantástico: combos, contraataques, ataques espectaculares, distintos planos de lucha, cambio de personajes, ayudas externas…todo pinta realmente bien. Será a partir de que juguemos unos cuantos combates más cuando descubramos el pastel: Dragon Ball Z Extreme butoden es un juego inacabado, roto, mal medido y sin alma, una obra que ni siquiera podría recomendar a los jugadores menos hábiles.

Los problemas comienzan cuando nos damos cuenta de que todos los personajes se controlan igual y realizan los ataques de la misma forma. Olvidaos de hacer combinaciones complicadas para lanzar una bola Genki o un Kamehameha potente, todo se realiza con una combinación super sencilla que, como digo, es igual en todos los personajes. Un fallo que ya de por sí ahuyentará a un buen número de aficionados al género.

En mi caso traté de no darle importancia y me centré en lo bonito que era todo y en lo que me gustaba ejecutar la maniobra de contrataque para, posteriormente, desencadenar un combo salvaje sobre mi oponente, quien sospechosamente lo recibía con demasiado agrado, acabando con sus huesos en el suelo demasiado pronto. Y es que cada golpe reduce considerablemente la barra de energía del rival, lo que provoca combates de pocos minutos. Un ataque devastador y un par de golpes pueden acabar con un combate en menos de diez segundos, una auténtica vergüenza que no ocurriría ni siquiera en un duelo Perfect Cell VS Mr. Satán.

Este error en la jugabilidad se podría tolerar si al menos los combates fueran igualados y emocionantes, pero aquí viene la principal tara del título: es RIDÍCULAMENTE FÁCIL hasta en el nivel más alto de dificultad. Por poneros un ejemplo, he terminado el modo historia completo y entre todos los combates disputados ningún rival ha conseguido que mi barra de energía disminuyese ni un solo cuarto.  Un defecto que convierte una buena idea y un trabajado apartado técnico en un escenario de cartón piedra, tirando por tierra cualquier interés que pueda tener el título en sus distintos modos -que alguien me explique como demonios se obtiene una S en el modo aventura-, que languidecen ante el exceso de texto y la sencillez de los rivales a los que nos enfrentamos. Posiblemente pasaremos más tiempo leyendo en el modo historia o soportando la insulsa temática del modo aventura que luchando, lo que sin duda no dice nada bueno del título.

En definitiva, Dragon Ball Extreme butoden es un buen ejemplo de algunos de los males que asolan a la actual generación: todo es muy bonito, pero detrás del maquillaje no hay nada. Los diseñadores quieren simplificar tanto las cosas -supuestamente para llegar a un mayor espectro de público- que tratan al usuario como si fuese un auténtico negado. Ni siquiera lo compraría en caso de tener un niño pequeño fanático de Goku -le duraría seguramente solo dos días más-, lo que me lleva a asegurar que el título ha debido venderse sin testear adecuadamente. Solo así se explica su extremada sencillez y el nulo reto que supone. Un gran tirón de orejas para Namco Bandai y Arc System Works

Nota sobre la edición especial por la reserva del juego: Como algunos sabéis, al reservar el juego se ofrecía al comprador un código de descarga para poder usar seis personajes más -personajes de apoyo-, una camiseta -hecha con una calidad ínfima y que se degradará con dos lavados- y un código para descargar la versión japonesa de Dragon Ball Z Super Butoden 2 de Super Nintendoen el cual han sustituido las maravillosas melodías originales por una infamia sonora que solo puede provocar el mayor de los desprecios en aquellos que pudimos disfrutar del juego original en su momento.

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