Robocop para Game Boy: del Spectrum a la portátil

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Corría el año 1987 cuando en Orion Pictures tuvieron la ingeniosa idea de aprovechar todo el interés que las computadoras y los robots estaban despertando en los creativos años ochenta. Para ello, nada mejor que mezclarlo con la otra gran moda de esa época: las películas de tiros y muertes a mansalva en las que un héroe atormentado buscaba venganza ante unos despiadados malhechores.

Esta mezcla -estudiándola fríamente- solo daría para un subproducto de serie B, disfrutable en un sábado tarde aburrido como alquiler barato y casposo del videoclub. Por fortuna, dicha idea cayó en manos de los inspirados Edward Neumeier y Michael Miner, guionistas de la obra y auténticos impulsores de la idea. Pero sobre todo tuvimos la enorme fortuna de que el proyecto recayera en el talentoso Paul Verhoeven, un cineasta brillante cuya primera obra en territorio americano estaba cargada de finísimo humor negro, descarnada violencia y una fuerte crítica social que la harían irresistible.

Con el éxito cinematográfico en las salas de medio mundo, Ocean se lanzó a comprar los derechos para trasladar semejante obra maestra a los circuitos de los microordenadores de la época. Tan buenos fueron con las negociaciones que se adelantaron a toda una major como Data East -la empresa que hizo la versión para los salones recreativos-, la cual tuvo que pagarle a Ocean por la cesión de los derechos para realizar su juego, a pesar de que este saliera ANTES que la versión doméstica de la compañía británica.

Tomando como base el excelente trabajo que Data East realizó con su arcade, un equipo formado por algunos de los mejores trabajadores de Ocean (Jonathan Dunn, Mike Lamb, Dawn Drake y Bill Harbison) desarrolló un título magnífico que, si bien se basaba ligeramente en la versión recreativa, supo incluir sus propias ventajas en forma de mayor variedad de fases y un nivel de adicción superior gracias a su ajustada dificultad. La versión doméstica de Robocop era -salvando las distancias técnicas- claramente superior al juego de Data East, y se llevó todos los premios habidos y por haber en aquel lejano año 88.

De entre todas las adaptaciones que se realizaron a los ordenadores de la época, siempre he preferido la versión de Spectrum. Tal vez sea por su fluidez, por su magnífica banda sonora, por lo divertido que resulta o por mera nostalgia al ser el que yo tuve en casa. Independientemente del motivo, esta adaptación quedó grabada a fuego en mi corazón de gamer.

Hace unos días llegó por casualidad a mis manos la adaptación del primer Robocop para Game Boy. Había leído hace tiempo que Ocean estaba detrás de ella, al igual que la versión de Spectrum que tanto me gustaba, por lo que no dudé un instante en traérmela a casa para echarle un vistazo. Tras jugarla detenidamente puedo afirmar que Robocop para Game Boy está directamente basado en las adaptaciones que la compañía inglesa realizó para los ordenadores de ocho bits a finales de los ochenta. Es más, podríamos decir que se trata de una versión 1.1 del juego aparecido en Spectrum que -sin embargo- queda por debajo de este en el aspecto lúdico.

Como he dicho en el anterior párrafo, Robocop para Game Boy mantiene las mismas directrices que pudimos ver en los ordenadores de ocho bits, mezclando fases arcade con otras de tiro y un único nivel en forma de puzzle bastante curioso. Las novedades más destacables residen en que en esta versión Robocop puede saltar -detalle que a nivel personal no me ha gustado nada-, que hay varios tipos nuevos de enemigos (torretas, soldados que lanzan bombas, trampas de rayos) y que incluye dos nuevas fases -una huida de la base de la OCP de desarrollo horizontal y una prueba en un campo de tiro- cuyo único objetivo es alargar el chicle de forma innecesaria, bajo mi punto de vista.

Y es que el principal problema de esta adaptación no reside en estas dos nuevas fases (que añaden duración pero no diversión y parecen pintar más bien poco). Ni siquiera tengo problemas con la notables melodías que suenan, a pesar de que alguna se haga repetitiva. El fallo principal que encuentro al título es su desproporcionado nivel de dificultad, que ha pasado de la agradable sencillez del original a ser un verdadero “tour de force” para los más expertos. Resulta extraño que, teniendo incluso capacidad de salto, el Robobop de esta adaptación resulte más torpe e indefenso que en el resto de versiones, debido principalmente al acoso enemigo y una mala planificación de la curva de dificultad. Tenemos créditos infinitos, si, pero repetiremos una y otra vez más de una fase para lograr completarlo, debido a errores de planificación perfectamente subsanables.

Sea como fuere, Robocop para Game Boy es un título notable al que personalmente os recomendaría echar por lo menos un vistazo. Es un gran título, pero si alguien me pregunta yo me sigo quedando con la perfecta versión de Spectrum. Será la nostalgia, será que me estoy haciendo viejo…

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