Arrow Flash: Mechas en Mega Drive

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Durante los primeros años de Mega Drive en el mercado, Sega se empeñó en mostrar a los potenciales compradores de su máquina que las capacidades de la misma y sus principios lúdicos estaban alineados con los de aquellos grandes títulos que disfrutábamos en los salones recreativos. Fue la primera campaña de marketing que se empleó para vender la bestia de Sega (mostrar la consola como una recreativa en casa) y, al menos en Estados Unidos, dio un excelente resultado. Luego mantendrían el éxito con campañas más agresivas como el conocido eslogan “Genesis does what nintendon´t” o el mismísimo “Canal Pirata”.

A esta primera hornada de títulos que buscaban traer las sensaciones arcade a nuestro dormitorio pertenece el juego del que voy a hablar hoy. Arrow flash (1990, Sega) es uno de los primeros shoot´em ups del sistema, lo que queda claro en ciertos detalles bastante mejorables. Pero no hay que llevarse a engaño, ya que el título es una notable incursión en el género de los matamarcianos que logra entretener y hacer disfrutar al jugador, sobre todo a los menos habilidosos.

La historia que subyace a la acción nos presenta la enésima invasión alienígena. En esta ocasión, para hacer frente a los malvados invasores nuestra protagonista, Anna Schwinn (Zana Keen en la versión japonesa), dispone del arma de guerra definitiva: el transformable ERX-75, más conocido como “chameleon“. Un vehículo capaz de transformarse en nave espacial o mecha según las necesidades del momento.

Precisamente esta característica es uno de los alicientes para disfrutar de este Arrow Flash, la posibilidad de mutar nuestro protagonista y aprovechar sus distintas características. Por ejemplo, la nave dispara solo en horizontal y su movimiento resulta más rápido en horizontal (es algo lenta en el plano vertical) mientras que el mecha dispara hacia las diagonales y hacia atrás y se mueve con más velocidad en vertical. Del buen uso que demos a estas posibilidades de juego dependerán nuestras opciones de completar la misión con éxito.

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Tras la sencilla pero bella intro de clara influencia nipona, lo primero que nos encontramos es con un escenario casi vacío y un buen puñado de enemigos que vienen hacia nosotros. En este preciso momento nos damos cuenta que los gráficos no van a ser precisamente uno de los valores a destacar del juego. A pesar del suavísimo scroll múltiple y de algunos efectos que veremos en pantallas posteriores, la monotonía de los escenarios será la tónica general. Por su parte, la forma redondeada de los enemigos nos hace pensar en la posible intención del diseñador de adaptar el juego hacia todo tipo de públicos, ya que algunos enemigos son mas propios de una tienda Juguettos que de un ejército de alienígenas con intención de conquistar la tierra.

Una vez nos reponemos del golpe inicial y nos metemos en faena nos sorprende la precisión con la que movemos nuestra nave y lo fantásticamente bien implementados que están los controles. A lo largo del nivel iremos descubriendo ciertas cápsulas que nos ofrecerán las siguientes ventajas:

  • “A” – Nos añade un punto de “Arrow flash“. En breve explicaré qué es esto.
  • “E” – Nos añade una barrera de energía, capaz de soportar hasta tres impactos.
  • “S” – Añade velocidad a nuestro vehículo
  • “F” – Nos añade una nave de acompañamiento, pudiendo tener hasta dos compañeros que nos harán la vida mucho más fácil.

A todo este arsenal hay que añadir el “Arrow Flash“,  el ataque especial que da nombre al juego. Si lo usamos con la nave, lanzaremos una ráfaga de laser que acabará con todo lo que se encuentre a su paso, mientras que si lo empleamos con el mecha lo transformará en una bola de energía (muy similar a la forma que adquirían Goku y compañía en Dragon Ball Z al volar) con la que destrozaremos todo a su paso.

Precisamente estas armas especiales -aunque tremendamente espectaculares- marcan el gran problema del título: su ausencia de dificultad. Normalmente nuestro marcador estará a rebosar de este tipo de arsenal, por lo que ante cualquier problema podremos abusar de ellas para eliminar a todo bicho viviente de forma sencilla. Esto, unido a la escasa dureza de los jefes finales y a los repetitivos patrones de ataque enemigos hacen que los seis niveles de Arrow Flash -cinco niveles más uno dentro del “enemigo”- puedan ser completados con facilidad incluso por los jugadores menos hábiles.

Este defecto se puede convertir en virtud gracias al frenético desarrollo y la diversión que el título genera, a pesar de que como digo el reto no sea excesivamente duro. Para terminar de animar el cotarro, la banda sonora pone un broche de plata al título, con melodías de gran calidad que suenan realmente bien y acompañan de forma sublime lo que está ocurriendo en pantalla.

En definitiva, Arrow Flash es un título notable, un juego muy divertido que os puede hacer pasar un rato muy entretenido, pero se nota que la premura por su lanzamiento hizo que ciertos detalles no terminaran de pulirse. Una pena, porque con ciertos cambios posiblemente hablaríamos de un juego sobresaliente, que toma referencias de clásicos como Gradius o R-Type y de series como Gundam o Macross. Aun así, yo de vosotros le echaría un vistazo. Y más si queréis introduciros a este duro género con algo más asequible que, por ejemplo, los dos títulos citados en la línea anterior.

Un pensamiento en “Arrow Flash: Mechas en Mega Drive

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