Las primeras consolas Sega y sus diferencias

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A punto como estoy de terminar mi colección, ayer aproveché la tarde para darme una vuelta –Master Everdrive mediante- por el catálogo de la , para mi, desconocida SG-1000, con el fin de ver si descubría alguna joya con la que pasar un buen rato. Tras una búsqueda rápida, llegué hasta Piftall 2, una adaptación de la recreativa que a mediados de los ochenta realizó Sega basándose de forma libre en el clásico de Atari. Ese juego fue uno de los títulos de mi infancia, siendo el que -junto con Pacman– consiguió engancharme de forma definitiva a los videojuegos. Ya me había decidido: contradiciendo lo que llevaba semanas afirmando (que ya había terminado mi colección de hardware) necesitaba hacerme con una SG-1000 y con este Pitfall 2 para acabar con mi colección.

Raudo y veloz entre en eBay para tristemente darme cuenta de que ni por precio ni por características una SG-1000 entraba en mis posibilidades. Ahí, en ese preciso momento, comencé un pequeño estudio para averiguar como jugar a esta adaptación de mi juego favorito sin dejarme 500 euros en el intento, que es lo que ha motivado el artículo de hoy.

En este texto trataré de hablaros un poco sobre las primeras máquinas de Sega y sus características principales, ya que considero que hay bastante desconocimiento al respecto y no está demasiado claro. Al menos yo no tenía todas conmigo, por lo que aquí tenéis el resultado de mi pequeño estudio por si a alguien pudiera resultarle útil.

SEGA SG 1000, SEGA SG 1000 II y SEGA SG 3000: Comienza la leyenda

El camino de Sega en el mundo del entretenimiento doméstico comenzó en 1983. Tratando de competir con Famicom (precisamente fue lanzada el mismo día), los chicos de Service Games lanzan al mercado la SG-1000, una consola cuyo hardware guardaba bastantes similitudes con la Colecovision de CBS (no en vano usa varios chips comunes) y que no termina en ningún momento de hacerse con el favor del público.

Los juegos en este sistema fueron, principalmente, conversiones de máquinas recreativas de la época (Galaga, Space Invaders, Congo Bongo...) y estos títulos aparecieron en dos formatos diametralmente opuestos -cartuchos y tarjetas-. La intención de Sega era emplear las tarjetas para los juegos más pequeños, con el fin de abaratar costes en estos títulos y hacerlos más accesibles para el usuario, mientras que los juegos más potentes saldrían directamente en cartucho. Precisamente para emplear esas tarjetas en la consola era necesario emplear el Sega Card Catcher (un cartucho con una ranura para tarjetas que se conectaba en el mismo slot de cartuchos de la consola).

Esta máquina presenta como características más destacadas para el posible usuario occidental que su mando viene directamente conectado a la consola y que solo muestra vídeo por conector RF que, evidentemente, es incompatible con la norma PAL española, a pesar de que se puede modificar para que muestre vídeo por A/V. Supuestamente fue distribuida en España e Italia en unas cantidades irrisorias, lo que la hace todavía más valiosa. El precio de mercado que suele alcanzar es MUY ELEVADO, lo que en mi caso me hizo descartarla directamente.

Justo un año después, Sega lanza al mercado la SG 1000 II y el ordenador SG 3000. La consola SG 1000 II no es más que un lavado de cara de su predecesora con una nueva carcasa más bonita pero manteniendo todas las características de su hermana mayor, entre ellas la salida de vídeo por RF (aunque en este caso la placa parecía preparada para sacar señal RGB de ella sin mayor problema). Las dos diferencias más importantes de esta máquina aparte de la mejora estética radicaban en sus mandos extraibles (como en todas las consolas que surgieron a posteriori) y un puerto de expansión para conectarle un teclado y convertirla en un SG 3000.

Y es que el ordenador SG 3000 no es más que una consola SG 1000 II con el teclado ya incorporado de serie. Todas las características citadas anteriormente valen para esta máquina, con el añadido de una salida RGB que la convierte en una máquina muy apetecible. Tuvo una distribución mayor en Francia, lo que hace que de vez en cuando se suela ver fuera del país nipón en diferentes foros y sitios de subasta europeos. Como curiosidad, decir que en Japón el ordenador era de un blanco inmaculado, mientras que fuera del país nipón se optó por el negro para darle mayor empaque y acercarlo estéticamente a propuestas informáticas profesionales. Tanto la SG 1000 II como el SG 3000 carecen de puerto para insertar tarjetas, por lo que necesitarán el mencionado Sega Card Catcher si queréis jugar a vuestras tarjetas favoritas en estos sistemas.

Los precios que suelen alcanzar en subasta tanto la SG 1000 II como el SG 3000 son bastante altos, lo que me hizo desistir en la posibilidad de adquirir uno de estos modelos y fijar mis objetivos en otras revisiones.

SEGA Mark III y Master System, mismo perro con distinto collar

Ya en 1985, Sega decide tirar la casa por la ventana realizando una revisión a fondo de sus anteriores máquinas. Añadiendo importantes mejoras en el hardware de vídeo y más memoria RAM, la Sega Mark III se convirtió en una sensacional máquina capaz de hacerle frente en el apartado técnico (si no superar) a la por entonces todopoderosa Famicom.

Manteniendo la estética de la SG 1000 II, la Mark III incorporaba de serie un puerto para tarjetas y una salida RGB que hizo las delicias de los jugadores más exigentes. Además, sus joypads habían mejorado con respecto a las revisiones anteriores, y mediante su puerto de expansión podía incluso añadir una unidad de sonido FM, que no venía instalada de serie, siendo en la actualidad un artículo bastante caro y difícil de encontrar. Mark III fue una potentísima máquina que, debido a las malas artes de Nintendo con respecto a las licencias, no obtuvo el nicho de mercado que sin duda merecía. No salió del país nipón, donde como digo cosechó unas modestas ventas.

Tal y como he mencionado en el párrafo anterior, la Sega Mark III disponía de salida RGB DIN-8 (igual que la Master System I europea, la Master System II francesa y la Mega Drive) y es totalmente compatible con los cartuchos y las tarjetas de los sistemas anteriores. Ojo, solo es compatible con cartuchos y tarjetas japonesas. Los cartuchos europeos de Master System simplemente no encajan en la ranura de cartuchos de la Mark III, al igual que ocurre a la inversa, Por suerte, existe un conversor que nos permite emplear los cartuchos europeos en la Sega Mark III, aunque es bastante complicado de encontrar y relativamente caro. Por su parte, al tener las tarjetas distinto pinout y cabecera cada consola solo podrá ejecutar las tarjetas propias de su región, siendo totalmente incompatibles las tarjetas japonesas en la Master System I PAL, por ejemplo.

Justo unos meses después, Sega lanza en Japón el sistema Master System. La consola es, simplemente, una Mark III con un lavado de cara estético y con el módulo FM integrado, por lo que se trataba del modelo tope de gama que se podía adquirir de este sistema.

Master System llegó prácticamente a todos los rincones del mundo. Las principales diferencias con el modelo japonés eran, como ya he dicho, la distinta ranura de cartuchos y la incompatibilidad de tarjetas entre regiones. Pero en su interior, la Master System europea albergaba una desagradable sorpresa: carecía de módulo de sonido FM, seguramente eliminado para abaratar costes.

Tras estudiar las diferentes opciones, personalmente opté por adquirir una Mark III completa para poder jugar a los juegos de la SG-1000 y un par de interesantes exclusividades del catálogo japonés de esta máquina, principalmente porque su precio es bastante ajustado y porque me apetecía tener una máquina “distinta” (estéticamente, me refiero) a la primera Master System, que ya luce orgullosa en mi estantería. Para acompañarla ya he logrado adquirir el adaptador que permite emplear juegos europeos y posiblemente en un futuro adquiera el módulo FM de sonido para potenciar al máximo mi nueva máquina.

Y es que en esto del coleccionismo nunca se acaba. Aunque el espacio cada vez sea más escaso…

Nota: La señal RGB que saca la Mark III es MUY DÉBIL, por lo que requiere modificación o un cable RGB que amplíe la señal. Avisados quedáis. 

2 pensamientos en “Las primeras consolas Sega y sus diferencias

  1. Como un cable rgb que amplie la señal? Osea que con un rgb normal no se ve bien? Perdona mi ignorancia pero no lo entiendo un saludo

  2. Hola Lolo:

    Efectivamente, si usas un RGB normal la imagen se ve muy apagada, demasiado oscura. Con el cable RGB especial (que lo único que hace es ampliar la señal) la consola se ve con el colorido y el brillo original.

    Salu2

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