Border Down, un clásico infravalorado

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Cuando en el año 2001 Sega decidió que no podía seguir dando soporte a la prodigiosa Dreamcast su final parecía cercano. En América y Europa así fue, quedando pendientes muchos proyectos por desarrollar y -lo más sangrante- un buen número de títulos terminados que no vieron la luz.

Por su parte, en el país del sol naciente el panorama fue muy distinto. Sega había arrastrado a un gran número de amantes de los videojuegos arcade con su última máquina, y aunque ellos directamente se limitaron a dejar hacer otras compañías tomaron el testigo para seguir nutriendo de grandes títulos a la máquina otrora conocida como Sega Katana. Evidentemente los lanzamientos se han ido espaciando bastante en el tiempo, pero hasta el día de hoy Dreamcast sigue recibiendo grandes títulos con los que hacer disfrutar a sus usuarios. Este año 2016 tenemos ya anunciados Ghost blade y Redux 2, y estoy convencido de que algún título más se apuntará a la fiesta.

El juego que hoy nos ocupa apareció en el año 2003, con la consola muerta y enterrada fuera de territorio Nipón. Una auténtica pena, ya que con Border Down la mitad del planeta se perdió uno de los mejores shoot´em ups de scroll horizontal jamás aparecidos, dignísimo sucesor de clásicos en la historia del medio como R-Type o Gradius. Por suerte, algunos pudimos hacernos con él por medio de la importación –para valorarlo en su momento– y podemos contaros sus excelencias para que -si os convence- os hagáis con él en esta época en la que todo se puede encontrar en la red.

Border Down fue desarrollado por G.Rev, un pequeño estudio formado por ex-trabajadores de la legendaria Taito, para los salones recreativos japoneses. A pesar de que no tuvo una aceptación especialmente importante, a finales de ese mismo año se realizó una conversión directa a Dreamcast.  ¿Por qué eligieron los chicos de G.rev a Dreamcast como plataforma de lanzamiento, estando por aquel entonces Playstation 2 y Game Cube en un momento bastante más dulce? La respuesta a esta duda es muy sencilla: Border Down funcionaba bajo una placa Naomi (que recordemos, es un hardware basado en la propia Dreamcast) y G.rev contaba con bastante experiencia trabajando para la última máquina de sega (habían realizado un título llamado Doki Doki Idol Star Seeker -un juego de puzzles muy sencillo- e incluso habían formado equipo con Treasure para llevar el inconmensurable Ikaruga a las tripas de Dreamcast). 

Como hemos dicho anteriormente, la conversión de Border Down para Dreamcast apareció a finales de 2003, dando a los usuarios la posibilidad de elegir entre dos ediciones diferentes: una edición estándar y una edición especial con distinta carátula, una caja más grande, un CD extra con la banda sonora del videojuego y una alfombrilla para el ratón con motivos del título. Ambas ediciones fueron un éxito absoluto, vendiendo las 15.000 unidades que se estimaron inicialmente en muy pocos días. Esto obligó a que en el año 2008 G.rev lanzara una nueva tirada de unidades de la edición normal que se vendieron en un par de días.

Resulta evidente, dadas las escasas unidades que se hicieron y su exclusividad para el mercado Nipón, que Border Down se ha consolidado como un título de culto bastante difícil de encontrar y cuyo precio no para de subir con los años. Pero, ¿Qué tiene de especial este matamarcianos para haber alcanzado semejante estatus entre los aficionados de todo el mundo?

Border Down (2003, G.rev) puede ser considerado como la secuela espiritual de un magnífico shoot´em up desarrollado por Taito en 1991 llamado Metal Black , con el que guarda no pocas similitudes.  No en vano, Hiroyuki Maruyama -presidente de G.rev y principal responsable de Border Down– era un fanático absoluto de Metal Black, llegando incluso a declarar en una entrevista concedida a la televisión francesa que su mayor aliciente a la hora de crear el estudio G.rev era realizar una versión mejorada de su título favorito.

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La acción de Border Down nos sitúa en un futuro muy lejano, en una época dorada para la humanidad en la que se ha logrado incluso colonizar Marte. Pero como siempre ocurre en estos casos, una fuerza alienígena conocida como First Approach aparece con intenciones de eliminar a todo ser humano que habite la galaxia. Por ello, las Fuerzas de Defensa del Sistema Solar deciden enviar a la nave Antares-XX -un vehículo controlado de forma remota- para eliminar la amenaza hostil.

Hablando de cuestiones del propio título, si por algo es capaz Border Down de llamar nuestra atención desde un primer momento es por su excelente apartado técnico. El título estaba completamente diseñado con polígonos -a pesar de usar la perspectiva horizontal y el sistema de juego clásico del género- y presentaba unos escenarios con interesantes efectos 3D. A destacar el maravilloso uso del color y los efectos luminosos para las armas y explosiones.

Por su parte, el apartado sonoro de Border Down presentaba unas melodías que -aun siendo de una calidad muy alta- no se terminan de adaptar como debieran al rápido desarrollo del título. Tal vez una mayor agresividad en las composiciones hubieran acompañado mejor la acción. De cualquier forma esto es una opinión totalmente subjetiva, ya que el nivel de melodías y FX roza el sobresaliente.

Pero si hay un apartado donde Border Down consigue meterse al jugador en el bolsillo es en el apartado jugable. La suavidad del scroll y la precisa respuesta al pad hacen que controlar nuestra nave sea toda una delicia. Por supuesto, la sencilla mecánica del título juega un papel importante en su lucimiento. Controlamos a una nave a través de una serie de escenarios en los que hay que destrozar o esquivar a todo aquello que se mueva. Para ello contamos con un botón que nos permite seleccionar la rapidez con la que se mueve nuestro vehículo y con un armamento que, dependiendo de como pulsemos el botón correspondiente, atacará de diversas maneras. Si mantenemos el botón pulsado la nave lanzará una ráfaga contínua de disparos en línea recta (muy útil para enemigos especialmente resistentes). Si por el contrario pulsamos el botón de disparo varias veces nuestro caza de combate disparará misiles persecutorios. La clave para tener éxito es saber como y de que forma emplear nuestro armamento en cada momento.

Además de las posibilidades de fuego que hemos visto anteriormente, nuestra nave cuenta con un laser gigantesco que destroza todo lo que encuentra a su paso y que se emplea con otro botón específico. Esta nueva arma tiene sus pros y sus contras: mientras la usemos nuestra nave es invulnerable, pero a medida que la vamos usando vamos perdiendo potencia de fuego. Y es que en Border Down no hay Power-ups como tal. Disponemos de una barra de potencia con hasta cinco niveles en la parte inferior de la pantalla. Dicha barra se irá llenando a medida que disparemos y derribemos enemigos o recogiendo ciertos itemos desperdigados por la pantalla. Cuanto más llena esté la barra, mayor potencia de fuego tendremos, con el pequeño hándicap que hemos comentado arriba: si usamos la super-arma, perderemos potencia de fuego a pasos agigantados, así que es imprescindible hacer un buen uso de este recurso.

Otra importante diferencia lúdica que el juego presenta con respecto a sus congéneres es la particular forma en la que se establecen los niveles de dificultad y la pérdida de vidas. Al principio de la partida el título nos ofrece tres niveles de dificultad o Borders -verde, amarillo y rojo- que varían gradualmente en dificultad. Cada vez que nos eliminen no perderemos una vida, sino que bajaremos un nivel (de ahí el título del juego), por lo que cada vez que nos derriben la dificultad del título aumentará. Si estando en nivel rojo nos eliminan, la partida habrá llegado a su fin. Por supuesto, si obtenemos una buena puntuación durante una fase y nos encontramos en un nivel inferior al verde el título nos recompensará devolviéndonos al nivel superior. Esta especial característica puede parecer nociva para el apartado lúdico, pero ocurre justamente lo contrario debido al ajustado nivel de dificultad, que nos animará sin frustrarnos en ningún momento. Además, tras unas cuantas partidas el título nos obsequiará con los siempre valorados continues que nos ayudarán a llegar más lejos.

Por si todo este amalgama de virtudes os parece poco, la versión de Dreamcast incluye un modo extra llamado Remix mode, que nos muestra algunos cambios en los escenarios y una dificultad aún mayor, lo que eleva la curva jugable hasta límites insospechados. Si os hacéis con él tendréis shoot´em up para mucho tiempo. El único punto negro que vamos a citar en este apartado es que no existe posibilidad para disfrutar a dos jugadores, lo que sin duda lo habría elevado prácticamente a la perfección.

En resumen, Border Down es un título visualmente muy atractivo y con una jugabilidad que para sí quisieran muchos de los videojuegos actuales. Una obra maestra del género que, debido a su limitada distribución, ha pasado injustamente inadvertido para un buen número de usuarios. Si le dais una oportunidad os aseguro que no os defraudará.

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