Nes Mini Classic: Análisis en detalle

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Tras varios meses de espera, hoy aparece en el mercado la nueva máquina de Nintendo. Con un claro regusto nostálgico y con el jugador veterano como principal objetivo, la Gran N presenta en sociedad su Nintendo Classic Mini, una pieza de hardware muy bien construida que ofrece justo lo que promete: diversión sin complicaciones.

Aprovechando que recibí­ la máquina ayer y he podido dedicarle unas cuantas horas, me he propuesto realizar un artículo explicando sus pros y contras para ayudar a los indecisos. A nivel personal ha colmado todas mis expectativas, pero creo conveniente hacer un análisis lo más objetivo posible para que el posible comprador tenga claro lo que va a adquirir y las distintas alternativas que tiene en su mano.

Comenzando con la caja, Nintendo ha realizado un paquete sencillamente precioso. Muy pequeño, con claras reminiscencias al embalaje original y con un reverso donde se muestran los distintos juegos, hará las delicias de los coleccionistas que decidan adquirir la máquina. Al abrir el paquete, lo primero que nos encontramos será el manual de instrucciones y debajo de él, la consola. Abriendo un compartimento en su lado contrario encontramos el mando de control y los cables HDMI y USB.

La consola es una verdadera monería. Cabe perfectamente en la mano, está diseñada con un gusto exquisito y -aunque hecha en plástico- tiene un acabado bastante más que correcto. Por su apariencia y dimensiones es ideal para que tenga un discreto papel en nuestro escritorio. Los botones frontales, aunque pequeños, funcionan sin problemas y el mando de control es una copia prácticamente exacta del original. Personalmente nunca me ha parecido el súmmum de la comodidad (el vértice superior izquierdo siempre se me acababa clavando en la mano) pero hay que reconocer que el tacto y las sensaciones son idénticas al mando oficial de la NES.

Por supuesto no todo es bueno en lo que se refiere a la parte física de la máquina. Los cables HDMI y USB que se suministran con la consola son realmente cortos (1,5 metros), y el cable del mando de control se lleva la palma (0,75 metros). Si vais a ponerla en un escritorio no hay ningún problema, pero si como es mi caso queréis ponerla bajo la TV del salón para jugar cómodamente desde el sofá os harán falta cables más largos o un mando inalámbrico (desde finales de noviembre aproximadamente se podrá adquirir un mando desarrollado por Nyko o bien un alargador para el cable del mando). Un fallo incomprensible a estas alturas de la película que, posiblemente, se deba al bajo coste de la consola. De cualquier modo, no les hubiera costado nada que, al menos, el cable del mando de control tuviera una longitud más parecida a los originales de NES que a los que nos encontrábamos en la Famicom.

Internamente y por lo que se ha podido saber tras el primer despiece, la consola tiene potencia de sobra para mover sin despeinarse el emulador de NES (basado en Linux, por cierto). Parece ser que únicamente lleva una ROM de 512k soldada en placa, por lo que para posibles “ampliaciones más allá de la garantía que ofrece Nintendo” (la cual ya ha dejado claro en varias ocasiones que esta Nes Mini es un sistema cerrado) hará falta maña con el soldador además de la habitual habilidad con el software.

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Cuando encendemos la consola, la primera impresión que nos llevamos no puede ser mejor. Tras seleccionar el idioma, aparece un precioso menú desde donde elegiremos cualquiera de los 30 títulos que la máquina nos ofrece. La presentación -aderezada con una melodía deliciosa– es sensacional, muy vistosa y -sobre todo- sencilla y accesible para todo el mundo. La única pega que podemos tener de este menú la encontramos en la opción “manuales”, donde nos ofrecerán una triste URL o un código QR para acceder online a los mismos. Una decisión bastante extraña que afea un poco el excelente menú del sistema, cuando lo lógico hubiera sido incluirlos en la propia consola con un visualizador integrado para poder leerlos.

De cualquier modo, la opción más destacable de este menú (aparte de la selección de juegos) es la que nos permite cambiar entre los tres modos de visualización de los que disponemos, que son los siguientes:

Televisor antiguo: Este modo nos muestra la imagen con las consabidas scanlines, tan valoradas en el mundo retro. Personalmente, he de decir que no me ha gustado nada. Las líneas son demasiado visibles y crea un efecto borroso sobre la pantalla que afea la apariencia gráfica.

4:3: Adaptación de la imagen al modo 4:3 de la TV. Estira ligeramente la imagen y se consigue una visión limpia y bastante agradable de la misma. Personalmente es el modo que más he usado y el que más me ha convencido. Por supuesto no está al nivel de calidad que nos ofrece una CRT o un monitor profesional, pero se ve realmente bien.

Resolución Original: El formato original al que el juego funcionaba. Posiblemente es la más próxima a la verdadera NES, pero al ser tan achatada he preferido usar el modo 4:3.

Como podéis deducir, estas opciones -cuya elección depende de los gustos personales de cada uno- son suficientes para ofrecer una experiencia notable al usuario medio, aunque para los más puristas de la imagen puede que estos modos sean insuficientes, máxime si los comparamos con la calidad que nos ofrecen otros dispostivos de visualización más vetustos.
En lo referente al sonido, he de decir que ha sido una de las sorpresas más agradables que me he encontrado al probar este nuevo sistema. La claridad y limpieza del mismo son brutales, haciendo que la experiencia no tenga nada que envidiar a su homónimo original. Es una verdadera delicia volver a escuchar la prodigiosa banda sonora de Shadow Warriors con ese sonido tan bien trabajado en esta Nes Mini. Chapeau para Nintendo.

Finalmente, vamos a hablar de los juegos y las sensaciones lúdicas, que es lo que realmente importa. La selección de 30 títulos es muy acertada. Es evidente que todos los jugadores echarán en falta varios juegos de su selección de favoritos, e incluso algunas elecciones resultan algo chirriantes (Super C en lugar de Contra o la inclusión de Tecmo Bowl), lo que sin duda es debido a que nos haya llegado la selección yankee.  De cualquier forma -y siendo objetivos- hay que reconocer que entre los 30 juegos elegidos están, posiblemente, los mejores juegos de la consola. Un abanico de posibilidades variado y lleno de calidad que nos garantiza horas y horas de diversión.

Por su parte, las sensaciones y la respuesta a los controles he de decir que son magníficas. La primera vez que probé la consola en la Barcelona Games World noté un pequeño pero molesto lag -retardo entre la respuesta del mando y la imagen- que tiraba por tierra la experiencia en algunos juegos concretos. Nos aseguraron que era problema del televisor y, afortunadamente, he de decir que estaban en lo cierto. En las partidas que ayer jugué no noté lag alguno y los controles respondieron a las mil maravillas, haciendo de la experiencia en sí toda una gozada. Por supuesto, todos los juegos funcionan a 60 herzios, lo que sin duda es algo de agradecer para poder disfrutar en su máxima expresión de los videojuegos que esta legendaria máquina ofrecía. Nes Mini está preparada para emular sin problemas la NES original, añadiendo asimismo una visualización extremadamente sencilla para el usuario. Como ejemplo cabe citar los savestates, que se graban simplemente pulsando A sobre el juego del que acabamos de salir tras haber pulsado reset. Un sistema de una simplicidad apabullante, adaptado para todos los públicos.

Posiblemente la palabra clave en esta nueva encarnación de la legendaria NES sea sencillez. Todo está pensado para que el usuario se limite a conectar la máquina y disfrutar, sin quebraderos de cabeza de ningún tipo. Sin duda hay opciones más variadas y completas para emular por debajo de los 60 euros que cuesta esta Nes Mini, pero ninguna de ellas se adapta al usuario con la sencillez que esta lo hace.

Ahora la decisión es toda vuestra. Si sois coleccionista de Nintendo o -simplemente- queréis jugar a 30 de los mejores videojuegos jamás aparecidos sin configuraciones ni problemas de ningún tipo esta es vuestra máquina y no encontraréis nada mejor por ese precio. Enchufar y jugar. Si por contra necesitáis más sistemas que emular y no os da miedo ni pereza trastear con sistemas, resoluciones y roms tenéis opciones mucho mejores que la nueva consola de Nintendo.

2 pensamientos en “Nes Mini Classic: Análisis en detalle

  1. La verdad que es un cacharrito que tengo ahiií que si pero no. Como comentas, el aspecto que veo más apetecible es la rapidez: enchufas y juegas.

    Aunque realmente también me gusta mucho la Famicom Mini, que su aspecto es completamente encantador, y posiblemente, si comprase alguno de estos aparatos probablemente me lanzaré por este último.

    Un saludo!

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