Videojuegos que me producen somnolencia

Anoche fue una de esas noches. Me acuesto, doy cincuenta vueltas, la cabeza no para y en ninguna posición estoy cómodo. Hago acopio de drogas del sueño y nada, parezco un búho al que le alumbran con un faro. Trato de ponerme alguno de esos podcast cuyo contenido me hace dormirme en cuestión de segundos, pero tampoco hay suerte. Cojo el móvil otra vez. Hago una broma en twitter sobre un juego que me aburre soberanamente y, de pronto, aparecen las musas para ofrecerme un nuevo tema sobre el que escribir. Mientras pienso en como desarrollarlo, Morfeo acude a mi rescate y finalmente concilio el sueño mientras recuerdo esos juegos que han actuado de somníferos improvisados. Títulos que, aun siendo de calidad contrastada, me llegaron a aburrir de tal forma que han quedado grabados en mi subconsciente:

  • Sneak & Peek (VideTec, 1982): En los años previos al Crash de 1983 aparecieron títulos de muy diverso pelaje y temática. Este clásico de VidTec proponía adaptar un juego tan clásico como es “el escondite” a los circuitos de la consola dominante del momento. A diferencia de la mayoría de títulos de este artículo, fue un fracaso estrepitoso.

Y es que, vamos a ver, ¿A quién se le ocurrió semejante idea?. El juego era exclusivo para dos jugadores, y mientras uno aprovechaba para esconderse en uno de los pocos sitios donde podía cobijarse(recordad que las limitaciones de la época no daban para más) el otro tenía que salirse de la habitación para no ver donde se había escondido el primer jugador. Con dos narices. No recuerdo una tortura más grande que tener que jugar un par de partidas seguidas a esto. Tan aburrido como suena.

  • Tir Na Nog (Gargoyle Games, 1984): Aclamada por la crítica y el público, es innegable que esta aventura tiene una calidad bestial. Un juego que aprovechó las capacidades técnicas de los primeros Spectrum de 48k al máximo y que ha marcado a toda una generación en el Reino Unido.

Recuerdo que me regalaron una edición de este título en serie budget cuando tenía aproximadamente siete u ocho años. El lentísimo movimiento del protagonista y el gigantesco mapeado me echó completamente para atrás -eso y que mi nivel de inglés era paupérrimo-. Cuando recuperé mi Spectrum allá por el año 2000 fue de los primeros videojuegos que volví a cargar, tras ver las excelentes críticas que en la web se publicaron sobre el mismo. Nada. Para mí seguía siendo igual de lento y monótono, con la salvedad de que ahora me enteraba de que iba el tema. Prefiero cavar una zanja antes de darle otra oportunidad más.

Ole Toro (Dinamic, 1985): Vilipendiado de forma salvaje por la crítica británica según algunos versados, Ole toro fue un título que durante muchos años se ha usado como prueba fehaciente de la manía que tenían los ingleses a nuestros juegos y las discriminaciones que estos sufrían al ser puntuados. Aquí en España tuvo un recibimiento tibio, aunque nada comparado con lo que los redactores de la prensa española nos contaron sobre su recibimiento en las tierras de la Pérfida Albión.

Allá por 1989 (fecha aproximada  en la que tuve acceso al mismo) me lo encontré en una cinta  TDK de 90 minutos que me prestó un compañero de clase. He de reconocer que a pesar de que no me gustaban nada los toros suscitó en mí una gran curiosidad. Fue el primero que cargué de aquella cinta y lo tuve puesto casi treinta minutos para intentar hacer algo decente. Por supuesto, no lo volví a poner.

Años después, ya en la época de la emulación, un ex-compañero me comentó como funcionaba el mismo y su mecánica: pulsar el botón correcto en el momento adecuado. Vamos, una especie de Dragon´s Lair sin lo que lo hizo grande: sus maravillosos gráficos y su espectacular sonido. Lo volví a probar y tras dar un par de pases el toro me topó cual Manolete pixelado. Hice un par de intentonas más, pero la cosa me pareció tan sumamente aburrida que desistí de seguir sufriendo.

Señores, no nos engañemos: Ole toro recibió únicamente una puntuación injusta (el “0” de Computer & Videogames). El resto de medios lo calificó con puntuaciones que oscilaron entre el 2 y el 3, haciendo hincapié en todas las revistas que resultaba aburrido y confuso, aunque original. Que la prensa de nuestro país no nos meta otro gol, que Ole toro fuera masacrado se debe única y exclusivamente a que era pura ponzoña digital.

  • La abadía del Crimen (Opera Soft,1987): Llegados a este punto es cuando pierdo los pocos lectores y seguidores que tengo. Si, el juego es una obra maestra atemporal, posiblemente el mejor videojuego español de la historia. Su apartado gráfico, el diseño de la abadía y todo lo que ofrece es sencillamente maravilloso. Toda una proeza que demuestra que en los años ochenta se hacían excelentes juegos en España -a años luz de las producciones japonesas, eso sí-.

Me encanta el Nombre de la Rosa y su excelente adaptación cinematográfica, pero el tosco control del juego y la excesiva exigencia de los monjes me sacó de la aventura a las primeras de cambio. He intentado retomarlo en varias ocasiones pero el resultado siempre ha sido el mismo: abandono prematuro. Del mismo estilo prefiero el genial The Great Escape (Ocean, 1986), mucho más dinámico y adaptado a mis gustos. Este me resulta lento y tedioso como ir un domingo a misa.

  • Kid Icarus (Nintendo, 1986): Notable título con un buen número de adeptos, quedó eclipsado en su momento por el bárbaro Metroid (Nintendo, 1986), con el que comparte algunos aspectos. Aun así, Kid Icarus está considerado como uno de los grandes clásicos de los años dorados de la NES.

Mi odio hacia este juego se debe a las circunstancias. Cuando en la Primera Comunión a mi hermano le regalaron la NES, los juegos que recibió fueron Mighty Bomb Jack y este Kid Icarus. Si, dos buenos juegos, pero nada que ver con lo que por entonces partía la pana en la publicidad o en las revistas. Vamos, lo que de verdad queríamos jugar. Aun así, le dimos unas cuantas oportunidades, pero jamás llegamos a hacernos con él. Lo que nos ocurría es que -habiendo ya jugado a Super Mario Bros.3 en casa de un amigo- no era un título capaz de llamar nuestra atención. Cuando lo recibimos (1993) era un título desfasado y no excesivamente llamativo, lo que hizo que no le tomáramos mucho aprecio precisamente. Preferíamos hacer los deberes o bajar la basura antes que volver a tener que jugar otra partida a este Kid Icarus.

Recientemente un amigo me ha regalado una copia del mismo para el Famicom Disk System, así que tarde o temprano terminaré dándole otra oportunidad.

  • Heroes of the lance (U.S Gold, 1991): Ver el logo de U.S Gold en la portada de cualquier videojuego nos ponía alerta de antemano. El título que S.S.I realizó para los ordenadores de la época logró hacerse con el corazón de los roleros más acérrimos, aunque su paso a las consolas de videojuegos destapó todas sus carencias.

Heroes of the Lance tenía una portada morrocotuda, una barbaridad que seguro provocó que muchos incautos lo compraran. En mi grupo de amigos éramos aficionados al rol (de forma muy casual, pero lo éramos) y uno de mis colegas vio dicha portada y se lanzó a comprarlo. Me consta que él lo disfrutó mucho. Nos contaba sus aventuras y parecía ser una pasada.

Cuando años después lo encontré en un Cash Converters a una cantidad irrisoria no dudé ni un momento y me lo llevé a casa. Una semana después ya lo había vendido. Vacío, lento, aburrido, con combates ridículos y escasos, Heroes of the Lance supuso la última vez que compré un título solo por su portada. Capaz de dormir a un niño rata tras ingerir quince latas de RedBull.

  • Ecco the Dolphin (Novotrade, 1992): Este título jamás dejará a nadie indiferente. O lo amas o lo odias. De cualquier forma, es justo reconocer su enorme valor artístico y su excelente apartado técnico. Todo es de una belleza inusitada, sacando un excelente rendimiento al potencial de Mega Drive.

Otra cosa es la jugabilidad. Un gran número de gente afirma que es una aventura completísima, con puzzles muy inteligentes y que supone un reto interesante para el jugador avanzado. Que queréis que os diga, solo pronunciar su nombre provoca que bostece. Muy bonito, si, pero eso de que te suelten en medio del mar sin una mísera indicación no ayuda demasiado a la diversión. Tampoco creo que la temática de para un videojuego, pero eso ya es cuestión de gustos personales.

B.O.B (Electronic Arts, 1993): Notable videojuego que mezclaba el run´n gun con las plataformas de forma más que correcta. El trabajo realizado con las animaciones y gestos del protagonista son sin duda el punto fuerte de un título que consiguió un relativo éxito en los Estados Unidos.

Recuerdo que lo compré de segunda mano en una tienda de mi localidad por una cantidad irrisoria. A mi hermano le encantó, de forma que fue su videojuego favorito durante muchos años, pero a mí me aburrió a los diez minutos. Una vez que se agota la sorpresa del protagonista, sus cuidados movimientos y su particular humor nos queda un juego que se repetía más que el ajo. Era entrar, verlo jugar y no saber ni siquiera en que pantalla se encontraba por la enorme similitud de sus niveles. Todavía veo pantallazos del juego y me da fatiga. Al menos lo cambié unos cuantos años después por el Street Fighter II Turbo…

Estos ocho juegos son los que mi memoria tiene marcados a fuego. Si queréis desahogaros podéis insultarme o amenazarme en los comentarios. También podéis comentar vuestros somníferos particulares, algo que creo más productivo. Os dejo, que Morfeo dice que tiene algo para mí…

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4 pensamientos en “Videojuegos que me producen somnolencia

  1. Muy buen artículo!!
    Coincido contigo con La Abadia del Crimen, no dudo de la obra maestra pero siempre terminaba renegando del juego. Le ganaba en jugabilidad por ejemplo el Head Over Hells que me resultaba divertido y me enganchaba con una dificultad asequible.

    Y respecto a juegos que producían somnolencia, la joya de la corona se la lleva (y de calle) el Score 3020 para Spectrum. Un juego tipo Pinball en el que una vez golpeabas la bola podías echarte a dormir, ya que no bajaba. Se quedaba perdida en rebotes imposibles.
    Un truño, vamos.
    Un saludo!!

    • Gracias por el comentario. Si, a mi me pasa igual. Aprecio su calidad, pero jugablemente me parece un tostón.

      Un saludo!

  2. Muy buen artículo, en estos dias estaba tentado a probar Ecco pero ahora me lo estoy pensando jajaja y respecto a los videojuegos que me parecen aburridos encasillo a todo el genero de las aventuras graficas y de texto, se que a muchos les encanta day of tentacle o monkey island pero yo la verdad, paso

    • No pierdes nada por probarlo, como digo en el artículo es un muy buen juego que odias o amas, no hay término medio.

      Para mí jugar al Ecco tiene el mismo efecto que tomarme un Valium xD

      Un saludo y gracias por tu comentario

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