KuKluxKlax: Radicales en el videojuego clásico

(Este artículo solo busca que el lector esboce una sonrisa. Se trata de una sátira sobre los extremismos y el mal que causan en la sociedad, extrapolados para la ocasión al mundo de los videojuegos retro, donde por desgracia -y aunque parezca absurdo- existen también radicales. Desde esta página desapruebo totalmente los radicalismos extremos y me declaro contrario a todos estos movimientos contra la libertad de las personas. Por supuesto, este texto en ningún caso es una alabanza al infame Ku Klux Klan, sino una parodia que se ríe de su anacronismo en esta sociedad global en que vivimos. Asimismo, estas líneas no están de ninguna manera relacionadas y/o basadas en una persona o grupo de personas concreto. Evidentemente todo lo que aquí se cuenta es ficción y se han exagerado al máximo algunos defectos que muchos poseemos con la única finalidad de entretener)

Como todos bien sabéis, desde “El Palacio de Silicio” promovemos la afición hacia los videojuegos retro y el disfrute de los mismos. Da igual la manera, nos importa que la gente disfrute como quiera de todos los títulos (clásicos y modernos) que actualmente tenemos a nuestra disposición. El contenido por encima de la forma, disfrutar por encima de contar líneas y píxeles. De ahí surgió la idea del 4CLR club, que aglutina a un selecto grupo de personas que disfrutan, por ejemplo, jugando al Kaboom! de Atari 2600 en PSP con la pantalla a 16:9 mientras dialogan con el “Señor Roca” sobre el ecosistema y los vertidos tóxicos.

Pero no todo el mundo es tan tolerante como nosotros. Ni siquiera como vosotros, queridos lectores, que leéis esta bazofia con avidez demostrando un amor inhumano hacia lo retro. Hay personas con un talante más agresivo que se han agrupado, amenazando la simple práctica de disfrutar de un videojuego si no se siguen sus directrices: El temible KuKluxKlax.

Liderados por Venancio Peuvemekis, el KuKluxKlax es un grupo cuya finalidad es mantener la pureza en el mundo de los videojuegos vintage, castigando duramente con diversas medidas a aquellos que produzcan lo que ellos consideran “herejías”. Hasta ahora se han reportado ataques con bates de béisbol a monitores LCD en varios eventos, cortes de tijera a muchos cables RCA y varias cervezas convenientemente derramadas sobre los diferentes modelos de Raspberry Pi 3, MiST y ZX-Uno. Dichas acciones han quedado impunes por el momento, y solo se cuenta con una víctima leve como consecuencia de estos ataques terroristas: el policía que sufrió un amago de infarto a raíz de las carcajadas que le produjo escuchar la denuncia de estos hechos por parte de un expositor que recibió dichas represalias.

Estas acciones han sumido en el caos más absoluto a la comunidad retro de nuestro país, obligando a todos los asistentes a las diversas ferias sobre videojuegos clasicos a extremar las precauciones. El terror parece haberse instaurado en estos antaño alegres eventos y nadie sabe muy bien como actuar o cual es el origen de este grupo de radicales. Por fortuna, y gracias a una labor de investigación ardua -soborno con phoskitos a un conocido informador incluido-, hoy os puedo contar los orígenes y directivas del KuKluxKlax.

Todo este odio tuvo su origen -según nuestro orondo informador- en la infancia del propio Venancio, llena de situaciones terribles que un niño jamás debería vivir. No, no sufrió ningún trauma o abuso físico. Es más, nos consta que procedía de una familia muy bien posicionada que siempre arropó y dio cariño a su hijo. Pero no es oro todo lo que reluce, y la infancia de Venancio fue traumática: su padre -profesor de BASIC y karateka frustrado- le obligaba a jugar con él al juego “No Exit” en su flamante consola Amstrad GX-4000 hasta altas horas, todos los días de la semana. Como digo no hubo maltrato físico -el padre se limitaba a dar hostias a su hijo en el juego y a ,ocasionalmente, burlarse de su poca pericia-, pero nadie puede negar el tremendo impacto psicológico que esta tortura produciría en cualquier ser humano. Esta turbia relación paterno-filial, unida a la prohibición de pisar los salones recreativos y al desprecio de sus compañeros que jamás quisieron ir a su casa a jugar con él moldearon el carácter de Venancio. Solo una pequeña luz iluminaba la vida del pequeño: la excelente conversión de Klax para Amstrad GX4000 que robó en el Hipercor.

A sabiendas de que su padre jamás le permitiría poner otra cosa en la consola que no fuese el mencionado No Exit, Venancio jugaba a escondidas y disfrutaba con el gran colorido, niveles y adicción que esta maravilla le proporcionaba. El pequeño sobrevivió así durante muchos meses hasta que, en un infortunio, su padre le descubrió jugando a su querido Klax. Preso de la furia más mongoloide imaginable, el padre arrancó el cartucho de Klax de la consola -llevándose por delante el adaptador de corriente-, introdujo al revés el “No exit” y  volvió a conectar la máquina con su cableado.  A los pocos segundos, una descarga recorrió todo su cuerpo y comenzó a bailar una especie de antepasado del twerking. Su mujer, ante el percal que tenía delante y no teniendo ni la más mínima idea de para que valía cada cable, se agachó y estiró del primer cable que tuvo a mano. Por desgracia, la buena mujer estiró del cable RF con tanta fuerza que la televisión Telefunken que adornaba el salón cayó sobre su cabeza, dejando un charco de sesos y sangre a la vista del pobre chaval, que en cuestión de segundos quedó huérfano.

Tras estos terribles sucesos, Venancio Peuvemekis quedó seriamente dañado. Se rumorea que pasó varios años en distintos correccionales forjando su personalidad y cometiendo fechorías como chupar todas las cucharillas del café, no bajar la tapa del baño o dejar la toalla en el suelo después de ducharse. Sea como fuere, para el líder del KuKluxKlax sus padres no murieron por culpa de los videojuegos, sino como consecuencia del uso de cables impuros y televisores que distaban mucho de la calidad media. Las “herejías” le dejaron sin familia, y él (tarde o temprano) se cobraría su venganza.

Años después, Venancio aprendió a manejar un ratonero portátil Pentium III que robó  en el Pryca de su ciudad, usando para ello la legendaria técnica -secreta hasta hoy- de guardar el ordenador en un tambor de Skip y pasarlo sin que el personal de seguridad se percatase. Tras el comprensible miedo inicial a quedarse electrocutado o a que la tapa del portátil se bajase sola aprisionándole sus gónadas, Venancio logró acceder a varios foros donde aprendió lo necesario sobre las máquinas que de niño había ansiado y que en su vida había tocado. Poco a poco y gracias en parte al excesivo olor a lavanda que emitía el ordenador, su radicalismo fue aumentando y, de forma directamente proporcional,  comenzó a ganar adeptos que le veneraban. Tras varias “kedadas” con estos infraseres, este personaje lleno de traumas tomó la determinación de formar el KuKluxKlax y basar el funcionamiento de esta nueva organización terrorista en los siguientes principios:

  1. “Los videojuegos buenos son los que digo yo, los demás son basura”
  2. “Los videojuegos malos son los que digo yo. Y sé que son malos porque no los he jugado, pero no me hace falta”
  3. “Usar un televisor que no sea un PVM es una herejía merecedora de apalizamiento con bate. Aceptamos ciertos modelos de televisión CRT, pero solo los que yo diga. Los demás, basura”
  4. “Jugar a 50Hz es antinatural y merece sacar un autobús a las calles para dejarlo claro. Como no hay presupuesto, se castigará con collejas al infractor”
  5. “La pantalla a 16:9 es algo pueril. Todo videojuego clásico puesto a 16:9 no merece la pena ser jugado, y el infractor debe recibir un abrazo rompehuesos”
  6. “El único cable de vídeo PURO es el RGB. Los demás son como serpientes que han de ser eliminadas”
  7. “Los emuladores JAMAS, JAMAS, JAMAS podrán igualarse al sistema original, porque no tienen el feeling. Vamos, porque me sale de ahí abajo”
  8. “Los sistemas como RaspBerry o consolas emuladoras chinas merecen morir ahogadas en orín de mono titi. No tienen feeling
  9. “Si hablando de videojuegos clásicos alguien no sabe un dato concreto, será vapuleado, insultado, ninguneado y ridiculizado. Además, se le aplicará un guantazo a rodabrazo”
  10. “Los videojuegos actuales son MIERDA. Lo sé porque llevo años sin probar ninguno”.

Así que ya sabéis, mucho cuidado cuando visitéis vuestros eventos favoritos sobre videojuegos clásicos, ya que estos sujetos no van vestidos de ninguna forma concreta ni son fácilmente identificables Bueno, a lo mejor el hecho de que lleven un bate de béisbol y unas tijeras enormes os puede dar una pista. De cualquier forma tratad de no ser muy “herejes” y si veis que alguien os mira mal dirigiros a él/ella con el saludo que estos energúmenos suelen usar: “Keep pure!”

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Un pensamiento en “KuKluxKlax: Radicales en el videojuego clásico

  1. Fuera a parte del tono simpaticón del artículo, la verdad que el tema del purismo retro esta llevando a cierta gente a tener comportamientos poco cívicos, tanto en medios sociales como en según que eventos. Supongo que vamos a llegar o ya estamos en un punto en el que este mundillo va a tener a personajes que les ha dado por esto, en vez de por el fútbol, la política u otros aficiones.

    Espero que Venancio tenga su merecido xD

    Un saludo!

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