The legend of Zelda: Breath of the wild. Una aventura como las de antaño

Los que peinamos canas en el mundo de los videojuegos sabemos que aquellas juveniles sensaciones que vivimos en los orígenes del medio jamás volverán: tardes interminables haciendo mapas sobre papel cuadriculado, sesiones maratonianas en las que hipotecábamos nuestra vista en pos de ir un poco más allá, aquellos momentos en los que compartíamos con nuestros amigos un acertijo que –una vez descifrado- nos abría una nueva vía para seguir. Y por que no decirlo, el placer de perdernos en las distintas localizaciones que aquellos primeros programan nos ofrecían y que parecían todo un universo lleno de secretos por descubrir.

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